En una conversación con Variety el director del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, recordó que la llegada de Shrek en 2001 fue el detonante que abrió la puerta a la animación dentro de la Selección Oficial del certamen. El intercambio surgió al abordar la ampliación de la definición de lo que “pertenece” a Cannes, que hoy incluye documentales, cine de género y, por supuesto, animación.
Frémaux explicó que, en aquel entonces, el equipo del festival carecía de una especialización fuerte en animación. “No teníamos una sección dedicada ni un criterio claro para evaluar películas animadas. La presencia de Shrek en la competencia oficial cambió esa visión y nos obligó a replantearnos la programación”, señaló.
La película de DreamWorks, dirigida por Andrew Adamson y Vicky Jenson, fue seleccionada para competir en 2001, convirtiéndose en una de las primeras obras animadas modernas en integrarse a la competencia principal de Cannes, históricamente dominada por el cine de acción real y dramas de autor. Según los archivos del festival, su proyección fue considerada un hito que demostró que la animación podía sostener el mismo peso artístico que el cine tradicional.
Tras ese momento, el festival comenzó a incluir con mayor regularidad producciones animadas y proyectos de género en su programación. Frémaux atribuye a la audacia de 2001 la apertura de un debate que, con el tiempo, consolidó a la animación como un lenguaje cinematográfico legítimo dentro de los circuitos de prestigio internacional.
Hoy, en Cannes 2026, la animación forma parte integral del certamen, con secciones dedicadas y una mayor presencia en la competencia oficial. El testimonio de Frémaux subraya cómo un solo filme puede transformar la percepción institucional y abrir nuevas oportunidades para creadores de todo el mundo.