La noche del lunes 18 de mayo, Cazzu detuvo su concierto sold‑out en el Auditorio José Faustino Ortiz de Domínguez para lanzar un mensaje que resonó más allá del escenario. Con una imitación de la voz que suele usar en redes para criticarla, la artista argentina recitó frases como “tiene mucha celulitis” y “los pantalones están muy cortitos”, mientras se apretaba los muslos y declaraba: “Así somos, y nos va bien”.
El discurso, dirigido al público femenino, abordó la presión de la industria del espectáculo para lucir “perfecta”. Cazzu explicó que al elegir su vestuario siempre piensa en cómo será percibida, pero que no quiere cubrirse para complacer a los críticos. Añadió una advertencia contra los “procedimientos raros” y concluyó con un llamado a la auto‑aceptación: “Quiéranse, quiéranse como son. Cuídense, chicas”.
El momento fue interpretado como una indirecta a Pati Chapoy, conductora del programa Ventaneando, quien ha mantenido una serie de comentarios críticos hacia la artista desde hace casi un año. Entre los más sonados están las dudas sobre la capacidad de Cazzu para llenar el Auditorio Nacional (octubre 2025), críticas al vestuario y al estilo del show, y acusaciones de que su éxito se debe al “morbo” generado por su relación con Christian Nodal.
En febrero de 2026, Chapoy volvió a arremeter contra Cazzu, sugiriendo que la cantante debía “quedarse calladita” y atendiendo a su hija, mientras insinuaba una supuesta relación de fin de semana con Bad Bunny. La artista ya había respondido en otras ocasiones, como en San José (California) el 30 de abril, donde burló a los que la conocían solo por los medios.
El episodio de Querétaro refuerza la tensión entre la música urbana latina y los medios de espectáculos tradicionales, y subraya la creciente discusión sobre la imagen corporal y la libertad de expresión en el escenario. Mientras Cazzu retoma su gira Latinaje, la polémica con Ventaneando parece lejos de resolverse.