Kimberly Anne Scott, conocida como Kim Scott, fue arrestada por segunda vez en menos de tres días tras ser detenida por conducir bajo los efectos del alcohol (DUI). El primer arresto tuvo lugar el 16 de febrero en Michigan, cuando su Range Rover blanca impactó violentamente contra un Dodge Ram estacionado, desplazándolo unos 15 metros. Tras el choque, la exesposa de Eminem abandonó la escena, condujo hasta su domicilio y estrelló el vehículo contra la puerta de su garaje, donde la policía encontró botellas de alcohol en el interior del auto.
Solo tres días después, el 13 de mayo, la policía del municipio de Chesterfield, en la zona metropolitana de Detroit, la detuvo nuevamente después de que su vehículo colisionara contra otro automóvil estacionado. Fue trasladada a la cárcel del condado de Macomb y, tras pagar la fianza, quedó en libertad el mismo día.
El caso vuelve a poner bajo la lupa una de las relaciones más controvertidas del hip‑hop. Durante los años noventa y principios de los dos mil, la relación entre Eminem y Kim Scott alimentó varias de sus canciones, incluidas letras que describían violencia de género y que fueron objeto de críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos de la mujer. En años recientes, la expareja había anunciado una tregua madura en pro del bienestar de sus hijos.
La fotografía de la ficha policial, en la que Kim Scott aparece sonriendo a la cámara, generó un intenso debate en redes sociales, con usuarios que cuestionan la gravedad de sus actos y la percepción pública de la figura del rapero.
Los incidentes subrayan la persistente atención mediática que rodea a la familia Marshall y plantean interrogantes sobre la responsabilidad y el impacto de la fama en la vida privada de sus miembros.