Un nuevo fenómeno digital sacude a la comunidad k‑popera mexicana: cientos de ARMYs han puesto en marcha una propuesta sin precedentes para construir su propio estadio con el objetivo de recibir a BTS cuando la boy band regrese a México en 2027.
La iniciativa nació en la plataforma TikTok, donde un video –posteriormente eliminado– mostraba un boceto de estadio y una convocatoria a las fanáticas para organizarse. El impulso surgió después de que Suga, integrante de BTS, preguntara en una entrevista sobre la necesidad de un recinto mayor para la próxima gira. En los comentarios, una usuaria escribió: “Lo hacemos solas, compramos un terreno, nos aventamos la mano de obra y el resto sin ayuda de la presidenta. Solo pagamos impuestos, creamos un nuevo Ticketmaster y donamos los ingresos a eventos benéficos con el nombre de BTS”.
Esta propuesta refleja la capacidad de movilización que la ARMY mexicana ha demostrado en ocasiones anteriores. En 2024, el mismo colectivo organizó manifestaciones para exigir mayor transparencia en la venta de boletos de BTS y denunció a revendedores mediante campañas en redes sociales, llegando a registrar a los infractores en bases de datos públicas para que recibieran llamadas constantes.
Los organizadores del proyecto aseguran que el estadio sería administrado por una entidad sin fines de lucro, con ingresos destinados a obras de beneficencia y a la promoción de la cultura musical en el país. Asimismo, plantean crear una plataforma de venta de boletos independiente que elimine la intermediación de empresas tradicionales y reduzca la especulación.
Si bien la idea ha generado entusiasmo, también ha suscitado dudas sobre su viabilidad financiera y legal. Expertos en desarrollo urbano señalan que la adquisición de terreno, la obtención de permisos de construcción y la financiación de una infraestructura de tal magnitud requieren recursos y tiempo que podrían superar la capacidad de un movimiento de fans. Por su parte, autoridades municipales han indicado que, de concretarse la propuesta, se deberán cumplir todas las normativas vigentes.
El proyecto sigue en fase de organización y recaudación de fondos, y la comunidad ARMY invita a sus miembros a participar mediante donaciones y trabajo voluntario. La expectativa es que, de materializarse, el estadio se convierta en un símbolo de la unión del fandom y un referente para futuros eventos culturales en México.