El cantante y baterista británico Phil Collins hizo una rara aparición pública esta semana en el Palacio de Buckingham, Londres, durante la celebración del 50 aniversario de The King’s Trust. Acompañado de su exesposa Jill Tavelman, el exintegrante de Genesis llegó al evento usando muletas para poder desplazarse.
La presencia del músico llamó la atención de los fanáticos y de los medios, ya que en los últimos años Collins ha hablado abiertamente sobre el deterioro físico que enfrenta. Sufre de "drop foot" (pie caído), una condición neurológica que le impide levantar la parte frontal del pie al caminar, consecuencia de múltiples cirugías en la columna y el cuello realizadas tras años de exigencia como baterista.
Además del pie caído, el artista padece problemas severos en las rodillas, movilidad reducida, complicaciones renales y diabetes tipo 2. En 2009 se sometió a una operación cervical que le provocó pérdida de sensibilidad en las manos, limitando su capacidad para tocar la batería. Recientemente reveló que necesita una enfermera disponible las 24 horas para la administración de medicamentos y cuidados médicos.
En 2022 Collins anunció su retiro definitivo de los escenarios, pero confesó que aún contempla volver al estudio para grabar nueva música, aunque reconoce que sus limitaciones físicas hacen difícil cualquier regreso a la interpretación en vivo.
Los seguidores celebraron su aparición, expresando apoyo y admiración por su legado, que lo consolida como uno de los artistas más influyentes de los años 80 y 90.