En una emotiva charla en la Cineteca Chapultepec, Alejandro González Iñárritu presentó su nuevo libro que recopila el proceso creativo y los recuerdos detrás de la película Amores perros, estrenada en el año 2000 y considerada una de las obras más influyentes del cine mexicano.
El volumen, que no es una novelización del guion de Guillermo Arriaga, incluye fotografías inéditas, apuntes personales, storyboards y objetos del archivo personal del director, descubiertos durante la pandemia de COVID‑19. Iñárritu explicó que la publicación surgió al encontrar una caja con fotos y pósters que despertó su melancolía por la cinta, y que ahora sirve como “una instalación de memoria” para las nuevas generaciones.
El evento contó con la participación de la escritora cubana Wendy Guerra y del cineasta Fernando Llanos, quien documentó el rodaje original. Llanos recordó haber grabado 47 horas de material y destacó la honestidad del proceso, en contraste con los “making‑of” actuales, que según Iñárritu se han convertido en meras piezas de marketing.
La audiencia superó el cupo de la sala y, pese a la solicitud del director de permitir la entrada a los fans que esperaban afuera, la normativa de la Cineteca no lo permitió. Posteriormente, Iñárritu firmó ejemplares del libro en Librerías Gandhi, donde también se agotó el aforo.
Durante la presentación, el cineasta recordó la frase que pronunció antes de iniciar la filmación: “Las películas las hacen los locos como nosotros, buscando retratar la vida humana”. Añadió que, aunque los libros y el cine permiten vivir otras vidas, “la verdadera sabiduría proviene del cuerpo y la experiencia, no de la información”.
El libro, que reúne testimonios de actores, fotógrafos y del propio equipo de producción, busca preservar la memoria del proyecto y ofrecer a los jóvenes cineastas una guía práctica, sin perder el misterio que rodea a la obra original.
Con cinco Oscars en su haber (por Birdman, El renacido y Carne y arena), Iñárritu reafirma su compromiso con el cine como arte y como experiencia vivida, invitando a la audiencia a “compartir” y “experimentar” más allá del marketing.