Khloé Kardashian, 41 años, se encuentra en el centro de una controversia internacional tras confesar en su podcast In Wonder Land que decidió desungular a sus dos gatas para evitar daños a sus muebles. La intervención, una amputación quirúrgica de la última falange de cada dedo, ha sido calificada como crueldad y está prohibida en California, su estado de residencia.
La menor de las hermanas Kardashian admitió que, al no haber tenido gatos antes, confió ciegamente en las recomendaciones de criadores sin investigar la gravedad del procedimiento. Como resultado, sus felinas perdieron sus garras, herramienta natural de defensa y locomoción, y comenzaron a presentar problemas de comportamiento, como orinar en las camas y mostrar estrés crónico.
La desungulación, conocida en inglés como declawing, no es un simple recorte de uñas; equivale a amputar la punta de los dedos en humanos. Veterinarios y organizaciones de bienestar animal la consideran una forma de maltrato, pues genera dolor agudo, infecciones, alteraciones en la marcha y pérdida de la capacidad de trepar y rascar.
En redes sociales, cientos de usuarios y grupos defensores de los animales han denunciado la acción como un acto egoísta de la celebridad, mientras que expertos legales resaltan que la práctica está prohibida en más de 30 países y en varios estados de EE. UU., incluida California, donde la ley sanciona a quien realice la desungulación sin justificación médica.
Khloé expresó su profundo arrepentimiento y aseguró que ahora prohíbe a sus gatas acercarse a las puertas exteriores por temor a que queden indefensas. La polémica ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las figuras públicas en el trato a los animales y la necesidad de reforzar la legislación contra el maltrato.