La familia de Sonny Rollins confirmó el fallecimiento del icónico saxofonista de jazz a los 95 años. El anuncio, publicado en sus redes sociales, indicó que el músico murió en su casa durante la tarde, sin precisar la causa del deceso.
Rollins, apodado el “coloso del saxofón”, es una de las figuras más influyentes del jazz moderno. Su tono robusto, su inventiva melódica y su maestría en la improvisación lo colocaron entre los grandes referentes del género, a la par de contemporáneos como John Coltrane, con quien grabó el histórico tema “Tenor Madness” en 1956.
Nacido en Harlem, Nueva York, en 1930, comenzó su formación musical en el piano antes de pasar al saxofón alto y, finalmente, al tenor, instrumento con el que forjó su identidad artística. Su primera grabación profesional se realizó a los 18 años con el sello Prestige, bajo la dirección del trombonista J.J. Johnson.
Durante la década de 1950, Rollins colaboró con figuras emblemáticas como Bud Powell, Thelonious Monk y Miles Davis, consolidándose en la escena del bebop y hard bop. A pesar de enfrentar una grave adicción a la heroína que interrumpió su carrera, logró superarla y regresar con fuerza, integrándose al quinteto de Clifford Brown y Max Roach en 1955.
En 1956 lanzó Saxophone Colossus, álbum que incluye la célebre improvisación “Blue 7”. Asimismo, compuso estándares que perduran en el repertorio jazzístico, como “Airegin”, “Doxy”, “Oleo” y “St. Thomas”, esta última influenciada por ritmos caribeños de su herencia familiar.
Conocido por su disciplina, el saxofonista practicaba diariamente en el puente Williamsburg, donde su música resonaba al aire libre. En 2008 fundó Doxy Records, su propio sello discográfico, y su última presentación pública tuvo lugar en el Detroit Jazz Festival en 2012. En 2014 se retiró oficialmente de los escenarios debido a problemas respiratorios derivados de fibrosis pulmonar.
A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos: varios premios Grammy, el Kennedy Center Honors, la Medalla Nacional de las Artes de EE. UU., y la inclusión de su álbum The Bridge en el Salón de la Fama de los Grammy. En 2023 vendió los derechos de su catálogo a Reservoir Media.
En una entrevista con AFP en 2016, Rollins atribuyó su longevidad al yoga y a una constante sed creativa: “Sigo vivo porque sigo aprendiendo”. Su legado, sin duda, seguirá inspirando a generaciones de músicos y amantes del jazz.