Según un informe forense divulgado por Page Six, Martin Short llamó a un amigo para que revisara a su hija, Katherine Short, después de no tener noticias de ella durante más de 24 horas. El amigo acudió al domicilio, encontró una nota en la puerta cerrada de la habitación y alertó a los servicios de emergencia.
Los agentes de la policía ingresaron al domicilio, forzaron la entrada al dormitorio y hallaron el cuerpo de Katherine, de 42 años, junto a una pistola Glock 19 calibre 9 mm. Las autoridades confirmaron que la muerte fue autoinfligida y que la víctima había presentado antecedentes de depresión y trastornos de salud mental, incluido un intento de suicidio en 2017 mediante ingestión de pastillas.
Representantes de Martin Short no han emitido declaraciones adicionales sobre la difusión de los documentos forenses. Una amiga cercana declaró a TMZ que, en los días previos al fallecimiento, Katherine mostró un comportamiento habitual sin señales de alerta.
La familia Short, incluidos los hermanos Oliver Patrick y Henry Hayter, emitieron un comunicado expresando su devastación y solicitando privacidad. En una entrevista posterior en CBS Sunday Morning, Martin Short describió la muerte de su hija como “una pesadilla para la familia” y comparó la salud mental con otras enfermedades graves, recordando también el fallecimiento de su esposa, Nancy Dolman, en 2010.
Katherine trabajaba en servicios sociales y, en 2013, cambió legalmente su nombre a Katherine Hartley para proteger su privacidad. Había hablado abiertamente sobre sus luchas con la salud mental y contaba con la compañía de un perro de asistencia llamado Joni.