Keanu Reeves, de 61 años, presentó una carta ante un tribunal de los Estados Unidos solicitando clemencia para el director de cine Carl Erik Rinsch, condenado por fraude millonario contra Netflix. En el documento, difundido el 28 de mayo, el actor manifestó su apoyo al cineasta, a quien conoce desde la producción de 47 Ronin (2011), y pidió que la sentencia sea atenuada por “medidas de indulgencia y clemencia”.
Rinsch, de 50 años, fue declarado culpable en diciembre de 2025 de haber desviado 11 millones de dólares que Netflix había destinado a la serie de ciencia‑ficción White Horse (rebautizada posteriormente como Conquest). La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York señaló que el director transfirió los fondos a cuentas personales, gastando parte en lujos como Rolls‑Royce, un Ferrari, relojes suizos y muebles, y destinó el resto a inversiones especulativas que colapsaron en menos de dos meses.
Según la carta, Reeves conoce a Rinsch desde aproximadamente 15 años, mantuvo contacto después de la película, asistió a su boda en Uruguay (2014) y lo visitó en Los Ángeles. El actor describió a White Horse como “una obra de arte extraordinaria y visionaria, aunque inconclusa”, y explicó que el director pudo haberse “saboteado a sí mismo” al ampliar el alcance del proyecto más allá de lo pactado.
Reeves aclaró que su intervención no busca excusar el delito ni minimizar la responsabilidad del director, sino ofrecer una posible explicación del comportamiento de Rinsch y solicitar que la condena sea acompañada de “el castigo con el que tendrá que vivir”. La audiencia de sentencia está programada para el 29 de junio.
El caso de Rinsch incluye cargos de fraude electrónico y lavado de dinero, cada uno con una pena máxima de 20 años, además de cinco cargos por transacciones con bienes de origen ilícito. Netflix, que había adquirido el proyecto a Amazon en 2018 por más de 61 millones de dólares, canceló la serie en 2021 tras producir solo algunos clips promocionales, registrando una pérdida superior a 55 millones de dólares y obteniendo posteriormente un fallo arbitral de 12 millones de dólares contra el director.