Un total de 1,037 personas, todas ataviadas con el icónico vestido blanco y la peluca rubia platinada de Marilyn Monroe, lograron el récord Guinness de mayor número de imitadores de la legendaria actriz reunidos en un mismo lugar, superando ampliamente el precedente de 254 participantes registrado en Brighton, Australia, en 2020.
El certamen, organizado por Greater Palm Springs Pride, se llevó a cabo en el Downtown Park, frente a la famosa escultura “Forever Marilyn”. Los asistentes, que pagaron una inscripción de 75 dólares, recibieron un kit que incluía el vestido, la peluca, gafas de sol y una copa de martini; algunos optaron por versiones caseras del atuendo.
Scott Nevins, personalidad mediática local y conductor del evento, declaró al Desert Sun que el logro era “un sueño hecho realidad”. Durante la jornada, que alcanzó los 37 °C, Nevins brindó en honor a Palm Springs, bromeando con la película “Some Like It Hot” y resaltando el calor como parte del espectáculo.
La multitud mostró una gran diversidad de edad, origen y género. Rachel Haro, residente de la zona, resaltó el sentido de unidad que se vivió: “No importaba quién eras, sino que nos reunimos para celebrar a alguien que realmente impactó a la gente y su creatividad”. Austin Newman, quien llegó con un vestido improvisado hecho de una vieja cortina, confesó que casi no asistió, pero terminó describiendo el parque como “un festival de música”.
El programa incluyó la actuación de una imitadora de Monroe cantando “I Wanna Be Loved By You” y “Diamonds Are a Girl’s Best Friend”, así como una recreación fotográfica de la famosa escena de la rejilla del metro de la película The Seven Year Itch. Además, el evento sirvió como recaudación de fondos para Palm Springs Pride y la comunidad LGBTQ+.
La celebración coincidió con el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe (1 de junio de 1926). Su legado, reforzado por la reciente atención a su última película, The Misfits, volvió a ocupar los titulares, mientras el look masivo recreado en Palm Springs rememoró la escena más reconocida de la actriz, inmortalizada también en la estatua que presidía el parque.