En una entrevista reciente con el periodista David Begnaud, la actriz estadounidense Sharon Stone, de 68 años, reveló que una agresión física que la dejó inconsciente hace una década permaneció oculta hasta que un examen médico descubrió múltiples fracturas en su caja torácica. La actriz explicó que despertó desorientada en su vivienda, sin recordar lo ocurrido, y que durante años convivió con intensos dolores de cuello y hombros.
Al buscar tratamiento en una clínica especializada en columna en Marina del Rey, California, los médicos realizaron radiografías que mostraron que su caja torácica estaba fracturada y había cicatrizado de forma irregular. El especialista le informó que el hallazgo debía ser comunicado a las autoridades, lo que provocó en Stone un ataque de pánico.
Stone aseguró que, aunque tiene sospechas firmes sobre el responsable, decidió no presentar cargos por considerarlo un proceso judicial complejo después de diez años y por no querer que ese episodio definiera su legado. “No voy a decirlo públicamente, pero lo denunciamos y hicimos todo lo que teníamos que hacer”, afirmó.
Durante la conversación, la actriz también recordó episodios de violencia física en su infancia a manos de su padre, Joseph Stone. Relató que, a los 14 años, lo enfrentó y logró poner fin a los abusos, lo que marcó un punto de quiebre en su relación.
Las revelaciones de Stone ponen de relieve la dificultad de denunciar agresiones cuando el tiempo transcurre y la presión mediática es alta, al tiempo que subrayan la importancia de la detección médica temprana de lesiones ocultas.