Christian Nodal, cantante sonorense de 27 años, intentó registrar la marca “El Forajido” ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el 22 de abril de 2026 (expediente 3606840). La solicitud, que busca proteger su nuevo nombre artístico y los servicios de entretenimiento que ofrece bajo la Clase 41, se topó con una oposición formal presentada por el Grupo Forajido, agrupación sinaloense con más de tres décadas de historia y marca “Forajido” vigente hasta 2034.
El Grupo Forajido argumenta que la adición del artículo “El” no basta para diferenciar ambas denominaciones. En su escrito de oposición, fechado el 15 de mayo, se señalan similitudes gramaticales, fonéticas, gráficas y conceptuales, y se adjuntan pruebas de uso continuo del nombre “Forajido” en carteles, discos y presentaciones. Dado que ambas marcas operan en el mismo sector (entretenimiento, educación y actividades culturales), el IMPI debe decidir si la marca anterior prevalece sobre la solicitud posterior.
La disputa se complica aún más porque el propio nombre “Christian Nodal” no pertenece al artista. En 2016, cuando tenía 17 años, su padre y entonces mánager, Jaime González, registró la marca a través de la empresa JG Music. En enero de 2026, González renovó la titularidad por diez años más, extendiendo la vigencia hasta 2036. Por ello, Nodal no puede usar su nombre en conciertos, discos o campañas publicitarias sin la autorización de su familia, bajo riesgo de incurrir en infracción.
El 26 de abril, durante un concierto en Ezequiel Montes, Querétaro, Nodal declaró: “Mi imagen no es mía, mi nombre no es mío ni mi música es mía, pero mi corazón y mi voz siempre van a ser de ustedes”. Tras la presentación, borró sus publicaciones en Instagram y cambió sus perfiles a “El Forajido”, nombre que ya había usado en los EPs Forajido EP 1 (2022) y Forajido EP 2 (2023).
Si el IMPI falla a favor del Grupo Forajido, Nodal quedaría impedido de usar “El Forajido” como marca para espectáculos, presentaciones en vivo y demás servicios de entretenimiento. La falta de una marca propia obligaría al cantante a operar bajo la marca “Christian Nodal”, la cual, como se explicó, está bajo control de JG Music hasta 2035. Rescindir el contrato anticipadamente implicaría una indemnización millonaria, cuyo monto no ha sido revelado.
Hasta el momento, el IMPI no ha emitido una resolución definitiva. La controversia pone de relieve la complejidad de los derechos de propiedad industrial en la industria musical mexicana y plantea interrogantes sobre la autonomía artística de los cantantes cuando sus nombres y marcas están sujetos a acuerdos familiares y empresariales.