Gwyneth Paltrow ha sido blanco de una ola de críticas en redes sociales tras anunciarse como la cara de una campaña publicitaria que promociona desarrollos de vivienda de lujo en Israel, en pleno estallido del conflicto entre Israel y Gaza.
La polémica surge porque la campaña, valorada en diez millones de dólares, es percibida como un intento de normalizar la presencia israelí en una zona donde la población civil palestina sufre graves violaciones de derechos humanos. Internautas acusan a la actriz de usar su estatus para legitimar la narrativa del gobierno de Benjamín Netanyahu y de beneficiarse económicamente de un conflicto que ha cobrado la vida de miles de niños en Gaza.
El rechazo no se limita al contexto geopolítico. Paltrow ya llevaba años bajo el escrutinio público por su faceta como empresaria del bienestar y por episodios controvertidos, como la demanda civil de 300 mil dólares presentada por el optometrista Terry Sanderson tras un accidente de esquí en 2016, y su famosa frase “Conscious Uncoupling” al divorciarse de Chris Martin. Estos antecedentes han alimentado la percepción de una figura elitista y alejada de la realidad social.
En la actualidad, la combinación de su nuevo contrato publicitario y su historial de polémicas ha reavivado la discusión sobre la responsabilidad de las celebridades al involucrarse en temas políticos sensibles. Los críticos exigen que figuras de alto perfil como Paltrow consideren el impacto de sus decisiones comerciales en contextos de conflicto y sufrimiento humano.
Mientras tanto, la campaña sigue en marcha y la actriz ha mantenido silencio ante los cuestionamientos, lo que ha intensificado la ira de los usuarios que la acusan de complicidad y de lucrar con la tragedia.