En una entrevista publicada el 10 de junio por People, Billy Ray Cyrus reveló los detalles de una crisis de salud que vivió durante 2024 y que, según él, puso en riesgo su vida. El artista explicó que una infección grave se transformó en sepsis, una respuesta extrema del organismo que puede desencadenar complicaciones mortales si no se controla a tiempo.
“Me enfermé mucho y casi muero. Mientras intentaba seguir con vida, a veces me enviaban a casa desde el hospital. Pero mi cuerpo se estaba hinchando por algún tipo de toxicidad”, declaró Cyrus, quien estuvo dado de alta temporalmente y permaneció en su domicilio acompañado por su perro rescatado, Tommy Jack.
Los médicos consideraron la necesidad de una nueva intervención quirúrgica debido al estado crítico del cantante. “Si hubiera estallado, habría muerto”, advirtió. Sin embargo, al llegar al hospital para la supuesta cirugía, recibió la inesperada noticia de que ya estaba curado: “Señor Cyrus, ya no está. Se ha curado”.
Además de la sepsis, el cantante sufrió una parálisis de las cuerdas vocales que le impidió hablar y cantar durante parte de su recuperación. “No podía cantar ni hablar”, confesó.
Para sobrellevar el proceso, Cyrus recurrió a su “roca de oración”, un lugar donde pedía un milagro. También encontró consuelo en la música de sus hijos. Destacó la canción “Don’t Put It All On Me”, interpretada por su hijo Noah y escrita por Braison, lanzada en 2025, la cual escuchaba a diario para encontrar paz.
Un momento emotivo ocurrió cuando su nieto Bear, de cinco años, le dijo: “Inténtalo de nuevo”. Cyrus interpretó esas palabras como un mensaje de aliento que lo impulsó a retomar tanto su vida como su carrera musical.
El cantante, padre de Noah, Braison y Miley Cyrus, estuvo casado con Tish Cyrus entre 1993 y 2022. Tras su divorcio, se casó con la cantante Firerose en 2023, unión que terminó en 2024, y desde el año pasado mantiene una relación con la actriz Elizabeth Hurley.