Los 24 horas de mayor incertidumbre de la vida de Dwayne Johnson comenzaron un viernes mientras se duchaba, cuando notó un bulto sensible y doloroso en uno de sus testículos. El actor, conocido por su papel en Moana y la saga Jumanji, decidió guardar silencio incluso a su esposa, Lauren Hashian, para no alarmarla antes de confirmar si había algo serio.
El lunes, antes de viajar a Las Vegas para CinemaCon, acudió a un médico. El especialista le explicó que lo más probable era una epididimitis, inflamación del conducto que almacena espermatozoides, pero advirtió que no se podía descartar un cáncer testicular sin una ecografía. La prueba se programó para la mañana siguiente, obligando a Johnson a cumplir con su agenda pública mientras vivía con la duda.
“Tuve que vivir con eso durante veinticuatro horas, sin saberlo, y tenía que estar todo el día bromeando y dando discursos”, relató en una entrevista con Esquire. Finalmente, los resultados confirmaron la epididimitis y descartaron el cáncer. “Estoy bien”, aseguró el actor, aunque reconoció que la espera fue “realmente dolorosa”.
Este episodio se suma a otros problemas de salud que Johnson ha compartido públicamente, como sus trastornos digestivos revelados en The Mark Hyman Show (junio 2025) y su deseo de una nominación al Óscar por The Smashing Machine. También comentó su decisión de mantener sus opiniones políticas fuera del debate público, enfocándose en la creación artística como su principal motivación.
La historia subraya la importancia de la detección temprana y la atención médica oportuna ante cualquier anomalía corporal, especialmente en hombres jóvenes, quienes deben estar atentos a cambios en los testículos.