Alejandro Fernández, el "Potrillo", se convirtió en el protagonista de uno de los momentos más simbólicos de la ceremonia de apertura del Mundial 2026 al entonar el Himno Nacional mexicano en el Estadio Azteca, antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica.
El artista, vestido con traje de charro, se posicionó en la cancha acompañado por un coro monumental de aficionados. A pesar de los nervios que admitió sentir, ejecutó el símbolo patrio sin errores, lo que generó una ola de elogios en redes sociales.
Horas después, Fernández utilizó sus redes para publicar un mensaje emotivo. En él, reiteró que nació con "dos bendiciones": ser mexicano y ser Fernández, y recordó que su carrera le ha permitido "recorrer el mundo, cantar en escenarios que antes parecían imposibles y llevar nuestra música a lugares con los que solo soñaba cuando era niño".
El cantante también rememoró sus raíces en el rancho, donde, además de la música, el fútbol marcó su infancia: "Con las rivalidades de siempre, con las tardes frente a la televisión y con esa pasión que nos une a todos cuando se trata de México".
Agradeció a sus seguidores y a los organizadores de la inauguración por "permitirme vivir esto" y cerró con un emotivo "un beso hasta el cielo", aludiendo a su padre, don Vicente Fernández.
Por su parte, la cantante sudafricana Tyla fue la encargada de interpretar el Himno de Sudáfrica, completando así el intercambio cultural que caracterizó la ceremonia de apertura.