En una entrevista reciente, Diego Luna señaló que el modelo de acceso al Mundial 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, excluye a los propios mexicanos al encarecer de forma desproporcionada los boletos. "Lo más grave, en términos de la justa deportiva, es que hoy la gente del lugar donde sucede no podrá ir a ver los partidos", afirmó el actor.
Luna explicó que la barrera económica afecta no solo a los sectores de menores ingresos, sino también a aficionados habituales que, históricamente, han llenado los estadios. "Es como si de pronto el fútbol se hubiera vuelto la ópera", comentó entre risas, resaltando la transformación del deporte de una actividad popular a un espectáculo elitista.
El actor recordó su experiencia personal durante el Mundial de 1986, cuando su tío obtuvo entradas como beneficio laboral y pudo llevar a la familia al estadio. "No fui el raro de la escuela que pudo ir al Mundial. Le habrá pasado a muchos otros", recordó, subrayando que entonces asistir a un partido era una posibilidad al alcance de la clase media.
Comparó entonces la situación actual, donde los precios de los boletos y la logística de los recintos generan una barrera que limita la participación de los aficionados locales en un evento que, por tradición, ha reunido a personas de todos los estratos sociales. "El fútbol es un evento muy popular, muy inclusivo y de pronto el Mundial no lo es", afirmó.
Las declaraciones de Luna coinciden con la promoción de "México 86", película estrenada el 5 de junio de 2026 en Netflix y dirigida por Gabriel Ripstein. En la cinta, Luna interpreta a Martín de la Torre, un trabajador de la Federación Mexicana de Fútbol inmerso en maniobras políticas y corporativas que rodearon la obtención de la sede del Mundial de 1986.
Más allá del cine, sus palabras han reavivado el debate sobre quiénes pueden disfrutar realmente de un Mundial en la actualidad y si los aficionados locales siguen ocupando un lugar central en uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.