En una entrevista exclusiva, Carlos Alberto Calderón, quien mantuvo una relación sentimental con Juan Gabriel desde 2003, rompió el silencio y ofreció una crónica de la vida privada del icónico “Divo de Juárez”. El expareja describió una relación marcada por la pasión, la posesión y episodios de violencia, tanto por parte del cantante como de sus propias exparejas.
Calderón afirmó que Juan Gabriel no buscaba una pareja estable; “se aburría y los botaba”. Sin embargo, como amante, el artista era “cariñoso pero posesivo”, exigiendo compañía constante y vigilando a sus acompañantes mediante terceros. El entrevistado relató que el cantante disfrutaba de encuentros sexuales tan intensos que “el Kama Sutra le quedaba corto”.
El testimonio también incluye denuncias de agresiones físicas: según Calderón, la integrante del grupo Asha, conocida como UKI, le propinó un zapatazo al cantante, mientras que Jas Devael lo golpeó durante una discusión en su casa de Acapulco. Además, el expareja describió cómo Juan Gabriel organizaba encuentros con jóvenes en hoteles, entregándoles dinero y asegurándose de que fueran mayores de edad.
En cuanto a la vida cotidiana del artista, Calderón recordó que el cantante disfrutaba de la vista de la Zona Rosa y el Ángel de la Independencia desde el balcón del Hotel Sheraton, y que le gustaba consultar signos chinos con sus acompañantes. También mencionó la presencia de rituales místicos y esotéricos en la casa de Las Brisas, Acapulco, donde vivió parte de su vida.
El relato concluye con críticas a quienes perpetúan la idea de que Juan Gabriel sigue vivo. Calderón descalificó a periodistas y documentaristas que, según él, “se convierten en charlatanes” al intentar “limpiar la imagen” del fallecido.