Olivia Wilde volvió a hablar de su primer matrimonio durante la última emisión del podcast Call Her Daddy, conducido por Alex Cooper. La actriz recordó que, a los 19 años, ella y el entonces novio Tao Ruspoli decidieron casarse en 2003 dentro del festival Burning Man, describiendo la ceremonia como “poco convencional”, “bohemia” y “muy alocada”.
Según Wilde, los trámites legales fueron gestionados por un hombre que encontraron en internet y, aunque la boda se celebró en el desierto de Nevada, los papeles fueron firmados en Los Ángeles. La actriz admitió que, al instante, pensó: “¿Qué demonios acabo de hacer?”, reconociendo que la decisión formó parte de un patrón de impulsividad propio de la juventud.
El matrimonio, que duró varios años, terminó en febrero de 2011 cuando Wilde, entonces de 25 años, comprendió la diferencia de etapas en la que se encontraban ella y Ruspoli. El divorcio se realizó de manera amistosa; ambas partes coincidieron en que habían madurado y que sus caminos ya no coincidían. “Somos amigos, parece que fue hace 100 000 años”, comentó la actriz.
Tras la separación, Wilde consolidó su carrera como actriz y directora, participando en proyectos de cine y televisión de alto perfil. En los años siguientes mantuvo relaciones públicas con figuras como Harry Styles y, posteriormente, con Jason Sudeikis, con quien tuvo dos hijos.
Wilde agradeció la experiencia de su boda juvenil, señalando que le permitió “pasar la mayor parte de sus veinte años de esa manera”, y la describió como una lección de independencia y construcción de identidad.