Antonia Andrade, hija del polémico productor musical Sergio Andrade, rompió su silencio al publicar una carta abierta en Instagram en la que niega rotundamente cualquier relación paternal con su padre biológico y le exige que se entregue a la justicia por los delitos vinculados al llamado Clan Trevi‑Andrade.
En el mensaje, la joven, residente en España y estudiante de actuación, afirmó que ni ella, ni su hermana ni su madre han sido beneficiarias de la figura paterna de Sergio y que el vínculo biológico no justifica su reconocimiento como padre. Además, demandó que el productor enfrente las investigaciones por presuntos abusos, trata de personas y explotación infantil que se reabrieron en marzo de 2026 en Argentina.
La carta, difundida a través de sus historias de Instagram, incluye fragmentos contundentes como: "Sergio Andrade jamás cumplió con el papel de padre; no reconozco su presencia en mi vida ni en la de mi familia" y "Exijo que se entregue a las autoridades para que las víctimas obtengan respuestas".
El pronunciamiento de Antonia llega en un momento en que el caso Trevi‑Andrade vuelve a ocupar los titulares tras la reactivación de investigaciones argentinas que buscan esclarecer denuncias de trata y explotación vinculadas al productor y a la cantante Gloria Trevi. Las autoridades han solicitado cooperación internacional para revisar expedientes y testimonios, aunque hasta la fecha no se ha anunciado una captura.
En años recientes, varios hijos de Sergio Andrade han manifestado públicamente su distanciamiento del padre. Valentina de la Cuesta, otra de sus hijas, declaró que el productor no forma parte de su vida y que necesitó apoyo psicológico para procesar las acusaciones que lo persiguen.
Mientras tanto, Sergio Andrade, quien alcanzó la fama en los años 80 y 90, sigue libre tras haber cumplido condenas y haber sido liberado en 2015. Sus intentos de retomar proyectos musicales han generado críticas y reacciones en redes sociales, intensificando el escrutinio público sobre su pasado.
Antonia, que había mantenido un perfil bajo y había pedido respeto a su privacidad en 2024, utilizó la carta para dejar claro que su silencio no equivale a apoyo ni a aceptación del legado del productor. Su llamado a la justicia refuerza la presión social y judicial que continúa sobre el caso, cuyo desenlace sigue pendiente.