Un tribunal del Distrito Oeste de la capital surcoreana condenó a una mujer brasileña, identificada como integrante del fandom ARMY, a un año de prisión suspendida por acoso y allanamiento de morada contra Jungkook, integrante del grupo BTS.
Según la resolución judicial, la acusada realizó al menos 22 visitas a la residencia del cantante durante diciembre y, en una jornada, tocó el timbre de la casa 133 veces. Además, dejó cartas y objetos en los alrededores del inmueble e intentó ingresar aprovechando una entrega de comida a domicilio.
Las autoridades emitieron una orden de restricción que prohibía a la fan acercarse a menos de 100 metros del domicilio o del propio artista. A pesar de la medida, la mujer continuó intentando contactar al cantante, lo que llevó a su detención y posterior proceso penal.
El tribunal consideró que la motivación de la acusada era una “obsesión romántica” sin intención de causar daño físico, y tomó en cuenta los tres meses que pasó bajo custodia preventiva. Como parte de la sentencia, la condenada será expulsada de Corea del Sur y deberá cumplir un periodo de prueba de dos años, durante el cual no podrá acercarse a Jungkook ni infringir la ley.
Este caso se suma a una serie de incidentes de acoso contra miembros de BTS, conocidos en Corea como “sasaengs”. En 2024, una fan intentó besar a Jin durante un evento; en 2025, una mujer china fue arrestada por intentar ingresar a la vivienda de Jungkook tras su servicio militar. Los artistas del grupo han denunciado repetidamente la invasión de su privacidad y la peligrosidad de estos comportamientos.
La figura de la prisión suspendida permite al juez dictar una pena de cárcel que no se ejecuta, siempre que el condenado cumpla con condiciones específicas, como la prohibición de acercarse a la víctima y la obligación de presentarse periódicamente ante autoridades. De incumplirlas, la pena original podría revocarse.