Olivia Wilde, directora de Don’t Worry Darling, rompió el silencio sobre los rumores que la vinculan a una supuesta pelea a gritos con la actriz Florence Pugh. En una entrevista concedida a The Cut, la cineasta negó de forma categórica la existencia de cualquier rivalidad entre ambas, calificando los reportes de la revista Vulture y otros medios como “fabricaciones alimentadas por una estrategia de control de daños de los ejecutivos del estudio”.
Los rumores surgieron en enero de 2021, cuando se difundió que Pugh estaba “harta” de que Wilde se ausentara del set para estar con el co‑protagonista Harry Styles, insinuando un romance que habría generado tensiones. El comunicado oficial del equipo de producción desmintió la historia, pero la narrativa ya se había consolidado en la prensa de espectáculo.
Wilde explicó que la presión mediática y la necesidad de proteger la imagen del proyecto la obligaron a acatar órdenes corporativas que, según ella, “silenciaron la verdad”. La directora recordó un consejo recibido de Jennifer Garner hace más de una década sobre el escrutinio implacable que enfrentan las mujeres en la industria, y cómo los medios pueden moldear percepciones erróneas.
En episodios anteriores, como su participación en el podcast Call Her Daddy, Wilde había manifestado su frustración al ver cómo “las mentiras se convirtieron en hechos históricos” mientras ella no podía defenderse. Ahora, con la entrevista, cierra el ciclo de especulaciones, subrayando que el conflicto real fue entre la directora y los ejecutivos que manejaron la crisis, no entre ella y su elenco.
La aclaración llega en un momento en que Wilde anuncia nuevos proyectos artísticos y busca reposicionar su carrera lejos de la polémica que empañó el estreno de Don’t Worry Darling. La actriz Florence Pugh, por su parte, no ha emitido comentarios públicos al respecto.