Christopher Meloni, de 65 años, revivió recientemente una de las experiencias más peligrosas de su vida antes de convertirse en el icónico detective Elliot Stabler de La ley y el orden: Unidad de Víctimas Especiales. En el pódcast Thanks Dad with Ego Nwodim el actor contó que, mientras trabajaba como portero de un pequeño bar de mala muerte en Bleecker Street, Nueva York, tuvo que perseguir a dos parejas que abandonaron el local sin pagar.
Al intentar detener a una de las mujeres, un coche frenó bruscamente y los asaltantes subieron al vehículo. Meloni se aferró a la puerta del pasajero, pero recibió un golpe en el rostro y el conductor intentó empujarlo contra los autos estacionados, amenazando con que quedara atrapado bajo las ruedas. Finalmente, el actor logró soltarse, aunque salió “abofeteado y golpeado”.
El episodio reforzó la percepción que Meloni ya había expresado en 2015 a Page Six: el trabajo de portero era “la peor de todas” las ocupaciones que desempeñó antes de la fama, ganando apenas 40 dólares por noche y actuando como un “policía sin sueldo”. Además de portero, el actor trabajó como camarero, bartender y entrenador físico, aunque siempre recordó con humor que la barra era su puesto favorito.
Su suerte cambió cuando comenzó a obtener papeles en televisión, culminando con el papel de Stabler en 1999, junto a Mariska Hargitay. Tras más de una década en la serie, Meloni regresó en 2021 para protagonizar La ley y el orden: Crimen Organizado, que se mantuvo en emisión hasta su cancelación en abril de 2026.