La Selección mexicana de fútbol impuso un veto a TV Azteca durante el Mundial de Francia 1998 después de que una nota de color mostrara a los jugadores Óscar “Conejo” Pérez y Duilio Davino tomados de la mano. La cápsula, producida por la periodista Martha Figueroa, formó parte de un bloque de notas breves que buscaba ofrecer contenido ligero al público mexicano.
Al día siguiente de la emisión, la vocera del equipo, Manola Puente, denunció que la pieza insinuaba la orientación sexual de los futbolistas, lo que generó una fuerte molestia entre los integrantes de la selección. Como respuesta, la delegación envió un video a TV Azteca en el que jugadores como Jorge Campos y Luis Hernández “El Matador” expresaron su desacuerdo con la cobertura.
El veto afectó principalmente a los reporteros de deportes de la televisora, entre ellos André Marín, quien había mantenido una relación cercana con los jugadores. Marín quedó excluido de la concentración, lo que, según Figueroa, provocó su enojo.
En su pódcast, Martha Figueroa relató los hechos y reconoció su responsabilidad, afirmando: “La selección vetó a TV Azteca por mi culpa”. La periodista explicó que la intención era simplemente mostrar una escena anecdótica, sin prever la interpretación que haría el equipo.
Este episodio dejó una huella en la relación entre la Selección mexicana y los medios de comunicación, evidenciando la sensibilidad que pueden generar los contenidos de color cuando involucran a figuras públicas fuera del ámbito deportivo. El veto a TV Azteca se convirtió en un precedente de cómo la percepción de una nota puede desencadenar medidas restrictivas por parte de las autoridades deportivas.