Pero detrás de la fama infantil y los premios MTV, la vida real de la actriz fue tejiendo una historia muy distinta a la del cine. Durante meses, sus seguidores en redes sociales se preguntaban qué había pasado con ella, hasta que esta semana un documento oficial rompió el silencio.
El informe del Forense del Condado de Los Ángeles, filtrado por NBC News, confirmó lo que muchos no querían escuchar: Daveigh Chase murió el pasado 16 de junio a los 35 años. La causa oficial, según el reporte, fue el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). El documento también señala el consumo crónico de múltiples sustancias como una condición significativa, aunque no detalla qué drogas estaban involucradas. La autoridad clasificó el deceso como natural, pero la información dejó más preguntas que respuestas.
Lo que complica aún más el cuadro son las versiones encontradas sobre sus últimos meses. Su supuesta pareja, Roy Hernández, aseguró en su momento que la actriz había padecido meningitis y una infección que derivó en sepsis. Sin embargo, el padre de Daveigh, John Schwallier, puso en duda esa narrativa. En declaraciones al mismo medio, Schwallier reveló que su hija vivía cerca del Los Angeles General Medical Center y que atravesaba una situación de calle antes de fallecer. "No sé qué tanto realmente era su novio", dijo sobre Hernández, y lanzó una crítica directa: "Vi un video de ella en septiembre. No sé por qué él no le consiguió atención médica entonces".
La carrera de Chase arrancó de forma fulminante. A los siete años ya había grabado un comercial para Campbell’s, pero su consagración llegó en 2002, cuando puso voz a Lilo en Lilo & Stitch y simultáneamente se metió en la piel de Samara Morgan. Ese año también apareció en Donnie Darko e hizo el doblaje al inglés de El viaje de Chihiro. Su rostro era sinónimo de talento joven, pero también de una exposición temprana a los reflectores que pocas veces termina bien.
El informe forense, además del SIDA, mencionó el uso crónico de múltiples sustancias, una realidad que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades definen como el consumo de dos o más drogas, voluntaria o involuntariamente. Y aunque no hay datos precisos sobre qué sustancias aparecieron, el dato resuena con la fragilidad de una persona que pasó de ser una estrella infantil a una vida en la calle. Su padre confirmó que la actriz no tenía un hogar estable y que su acceso a atención médica fue, al menos, cuestionable.
La noticia ha sacudido a los fans que crecieron con sus películas, pero también abre una conversación incómoda sobre cómo la industria trata a sus talentos jóvenes. Daveigh Chase no es el primer caso de un actor infantil que termina en el olvido o enfrentando problemas de salud y adicciones. Su historia, ahora confirmada por un documento oficial, deja una estela de preguntas sobre el precio de la fama prematura y los vacíos legales en el acompañamiento de estas figuras cuando los reflectores se apagan.