Comerciantes ambulantes instalados en los alrededores del Estadio Ciudad de México ya ofrecen una variedad de artículos inspirados en el Pato Merlín, la ave que se ha convertido en el símbolo no oficial del Mundial 2026. El producto más demandado es un peluche del pato, que se vende por 150 pesos, mientras que los llaveros con Merlín portando un balón y la camiseta de la Selección Mexicana atraen tanto a aficionados locales como a turistas extranjeros.
El fenómeno comenzó como un video espontáneo en redes sociales cuando Merlín, un pato pekín americano de dos años que vive con la familia Gómez en la capital, apareció vestido con la playera del Tricolor durante la victoria inaugural de México. En cuestión de horas, la imagen del ave se viralizó en TikTok, Instagram, Facebook y X, convirtiéndose en una de las postales más representativas del torneo organizado por México, Estados Unidos y Canadá.
La rápida aparición de estos productos demuestra el alcance de la fiebre por Merlín: en apenas unas semanas, su imagen pasó de los videos virales a ilustraciones, memes, playeras y ahora a juguetes que buscan capitalizar el entusiasmo de los aficionados que recorren la zona del estadio. Aunque la mercancía no es oficial, decenas de personas se acercan a los puestos para adquirir un recuerdo del personaje que ha conquistado el corazón de miles.
Según la familia del pato, Merlín no es solo una mascota, sino un integrante más del hogar. Su entrenamiento para convivir con multitudes y posar para fotografías sin alterarse facilitó su adaptación a la atención masiva que recibió tras hacerse viral. La familia espera que la popularidad del ave continúe impulsando la alegría de los aficionados mientras el torneo avanza.
Este martes 30 de junio, México y Ecuador se enfrentarán en los dieciséisavos de final del Mundial 2026 a las 19:00 horas en el Estadio Ciudad de México. Miles de seguidores ya viven la previa entre camisetas, banderas y, ahora, peluches y llaveros del Pato Merlín, consolidando al ave como uno de los protagonistas más inesperados fuera del terreno de juego.