El pasado 30 de junio, durante el partido de octavos de final del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México, una aficionada mexicana con el jersey de la Selección arrojó una botella de cerveza sobre la espalda de un hincha ecuatoriano. El gesto, captado por varios usuarios en X, TikTok y Facebook, generó una ola de repudio en redes sociales y motivó la creación de una campaña para identificar a la responsable.
El 1 de julio, la conductora de televisión Pati Chapoy replicó una de las publicaciones que solicitaba exponer a la joven, sumándose al llamado de los internautas que demandan responsabilidad y sanción. Según las investigaciones preliminares, la mujer sería una incipiente influencer vinculada a una familia propietaria de una agencia de viajes, aunque la propia LCH Luxury Travel negó cualquier relación con ella mediante un comunicado oficial difundido en sus cuentas.
El incidente no derivó en una confrontación verbal; otro aficionado intervino para evitar que la situación escalara. Sin embargo, cientos de tuiteros expresaron su desaprobación y exigieron medidas disciplinarias, recordando casos similares que han culminado en despidos y boicots comerciales durante la fase de grupos del torneo.
Este episodio se enmarca en una tendencia creciente de “cancel culture” digital, donde usuarios de plataformas como TikTok y X denuncian y sancionan públicamente conductas consideradas inaceptables. Ejemplos recientes incluyen la destitución de Ulises Bernal Miramontes por gestos racistas y la expulsión de un aficionado que arrojó cerveza a la creadora de contenido Tere Fifas.
Hasta el momento, la identidad de la aficionada no ha sido confirmada de manera oficial, pero la presión mediática y social continúa. Las autoridades del estadio y la Federación Mexicana de Fútbol aún no han emitido pronunciamientos definitivos sobre posibles sanciones.