En medio de la polémica que surgió tras el concierto de Louis Tomlinson en el Spectrum Center, donde el cantante mostró la camiseta de Inglaterra y realizó un gesto que muchos interpretaron como una señal para abuchear a la selección mexicana, el líder de Oasis, Liam Gallagher, intervino en la red social X para pedir que se le deje tranquilo.
El gesto de Tomlinson se difundió en redes después de que el partido Inglaterra‑México, parte del Mundial 2026, terminara 3‑2 a favor de los ingleses. Los goles de México fueron anotados por Julián Quiñones y Raúl Jiménez, pero la atención se centró en el artista, quien celebró cada anotación de su país y, según varios videos, hizo una señal con la mano que los usuarios interpretaron como un llamado al abucheo.
La reacción del público mexicano fue inmediata: se viralizó la frase “Louis Tomlinson ya no eres mexicano” y cientos de seguidores pusieron a la venta sus boletos para su próxima presentación en la Ciudad de México, alegando falta de respeto al seguir el partido en pleno espectáculo, cuando algunos habían pagado hasta 200 USD por entrada.
Horas después, Tomlinson aclaró en X: “¡Para nada cierto! Les deseé suerte en cada ocasión. Crédito para ellos, nos dieron un buen partido”. Sus seguidores defendieron su postura, argumentando que nunca ocultó su apoyo a Inglaterra y que su reacción era la de cualquier aficionado.
Fue entonces cuando Gallagher, conocido por su estilo directo, respondió a una internauta que defendía al cantante: “Déjenlo en paz, esto es rock and roll”. Más tarde, al ser preguntado si le gustaba Tomlinson, el rockero contestó afirmativamente, describiéndolo como “adorable” y elogiando sus orejas.
El episodio no es aislado. Días antes del encuentro, Gallagher había pronosticado una amplia victoria inglesa sobre México, comentario que también generó críticas en la afición mexicana. La controversia se extiende ahora a la expectativa del concierto de Tomlinson en la Ciudad de México, programado para el próximo mes, y a la discusión sobre la responsabilidad de los artistas al mezclar eventos deportivos con sus presentaciones.
Mientras tanto, la comunidad futbolera y musical sigue debatiendo los límites de la expresión pública y el respeto hacia los aficionados, en un Mundial que ya ha puesto a prueba la tolerancia y el patriotismo de los seguidores de ambos países.