En la premier de la película Hasta el fin del mundo, celebrada en la Ciudad de México, Aislinn Derbez admitió que tuvo que acudir a terapia para poder volver a compartir pantalla con Mauricio Ochmann, su ex‑cónyuge. “Tuve que tomar mucha terapia para no volverme loca”, declaró la actriz, quien explicó que el proceso le ayudó a manejar la complejidad emocional de trabajar con alguien con quien vivió una relación de diez años.
El proyecto, dirigido por Emiliano Castro Vizcarra y coproducido por la productora de la pareja, A Toda Madre Entertainment, se filmó en 2024 en España y llegará a los cines mexicanos el 23 de julio de 2026. Tras varios intentos de la producción por encontrar otro actor para el papel masculino, Derbez propuso a Ochmann, quien insistió en participar. “Por favor, cien por ciento sí”, respondió el equipo.
Derbez recordó que la idea de retomar la colaboración surgió cuando la película, cuyo guion llegó a la productora en 2015, quedó en pausa tras su divorcio en 2020. “Cada dos años le decía: ‘¿Qué pasó con la película, la vas a hacer o no?’”, relató Ochmann. La presencia de su hija Kailani durante el rodaje y la química renovada en el set disiparon sus dudas, y la actriz calificó la decisión como “la mejor”.
La cinta, drama romántico de época ambientado en la España franquista, narra la historia de Manuel (Ochmann) y Esmeralda (Derbez), dos amantes separados por la violencia del régimen y reunidos quince años después cuando la protagonista enfrenta una enfermedad terminal. El proyecto marca el debut en largometraje de Castro Vizcarra y no cuenta aún con una plataforma de streaming, por lo que su desempeño en taquilla será crucial.
En la rueda de prensa, ante preguntas sobre un posible reencuentro sentimental, Derbez respondió con una sonrisa: “El tiempo, ya veremos”. Ochmann, por su parte, expresó su admiración y respeto por la actriz, subrayando la “conexión increíble” que mantienen. La película llega a los cines sin confirmar un regreso romántico, pero sí con la certeza de que la terapia, los libros y los procesos personales fueron clave para una colaboración profesional exitosa.