Karina Torres habría negociado un contrato de 400,000 pesos semanales para entrar a la cuarta temporada de La Casa de los Famosos México, según fuentes internas y cuentas especializadas en espectáculos. Si bien la producción y la propia influencer no han confirmado la cifra, el rumor ha cobrado fuerza en redes sociales y se sitúa entre los salarios más altos de la edición, aunque no el máximo, pues al menos dos participantes firmarían contratos superiores.
El contraste más llamativo es con Wendy Guevara, quien ingresó al reality en 2023 con un sueldo aproximado de 50,000 pesos semanales, una de las remuneraciones más bajas del elenco de esa temporada. Wendy se consagró como la primera mujer trans en ganar un reality de gran escala en México, obteniendo un premio de 4 millones de pesos y provocando una reconfiguración de su figura pública y de la percepción de la audiencia sobre la diversidad.
La diferencia salarial, ocho veces mayor, no es meramente cuantitativa; refleja una evolución estructural del modelo de negocio. La exitosa participación de Wendy demostró que una creadora trans podía ser el eje central de un formato masivo, generando ratings y engagement que la industria ahora considera un activo probado. Por ello, la producción de Televisa está dispuesta a pagar una prima sustancial a Karina Torres, quien pertenece al colectivo Las Perdidas y ha cultivado una audiencia leal desde 2024, con menciones en los MTV MIAW y reconocimiento de la Academia Mexicana de la Lengua.
El fenómeno de Las Perdidas ha mantenido una demanda constante en plataformas como X, TikTok y Facebook, lo que habría impulsado a la producción a apostar fuertemente por Karina. Su presencia no solo aporta seguidores, sino también una penetración cultural que trasciende la mera popularidad digital.
Sin embargo, el sueldo de Karina no es el más alto de la temporada 2026; al menos dos celebridades habrían firmado por encima de los 400,000 pesos semanales, lo que indica una escala de inversión sin precedentes para el reality antes de su estreno el 26 de julio.
En síntesis, la brecha salarial entre Wendy Guevara y Karina Torres ilustra la transición de una apuesta a ciegas a un modelo de negocio basado en resultados comprobados. La industria ha dejado atrás la excusa de que "el público no está listo" y ahora remunera de forma diferenciada a quienes ya han demostrado su capacidad para generar audiencia y conversación.