Gustavo Dudamel se convirtió en una de las figuras más aplaudidas del medio tiempo del Mundial 2026, donde tomó la batuta entre Madonna y Coldplay, y dirigió una orquesta en vivo acompañada por los Muppets y la canción Seven Nation Army. Su aparición aportó un toque de elegancia y cultura a un espectáculo pensado para combinar entretenimiento y música de diversos géneros ante millones de espectadores.