Christopher Nolan se ha convertido en el primer cineasta en rodar una película completa con cámaras IMAX de 15/65 mm, una hazaña que marca un antes y un después en la historia del séptimo arte. La obra, titulada La Odisea, no solo rompe barreras técnicas, sino que materializa la visión del director de que la tecnología debe expandir, y no sustituir, la imaginación.
En una entrevista exclusiva para Milenio, Nolan recordó la influencia de George Lucas, quien le mostró que "Star Wars demostró de manera definitiva que en el cine podían existir otros mundos", y de Stanley Kubrick y Ridley Scott, quienes enseñaron que una película puede crear su propia realidad y permanecer en la memoria del espectador.
El desafío comenzó mucho antes de que el guion tomara forma. El director rememoró su primer encuentro con IMAX en la infancia, cuando quedó fascinado por la capacidad de esas imágenes gigantescas de envolver al público. Esa fascinación lo llevó a iniciar una travesía propia: lograr que una producción de acción se filmara íntegramente con el formato IMAX, algo que hasta entonces era imposible.
Para superar los obstáculos técnicos, IMAX desarrolló la cámara "The Keighley", una versión de 15/65 mm con un sistema acústico que redujo significativamente el ruido, permitiendo la captura de diálogos sincronizados sin sacrificar la calidad visual. Con esta herramienta, Nolan y su equipo filmaron en seis países, utilizando kilómetros de película y construyendo escenarios reales, desde barcos auténticos hasta paisajes naturales de Islandia y Marruecos.
El elenco vivió una experiencia que describen como una "pequeña odisea" propia. Matt Damon, quien interpreta a Ulises, afirmó: "Todos sabíamos que sería muy difícil. Chris quería filmarlo todo en IMAX y nadie lo había hecho antes. Es la película más grande de mi carrera". Himesh Patel, Euríloco, añadió que trabajar en escenarios tangibles es "exactamente con lo que sueñas como actor" y que los lugares de rodaje le permitieron conocer paisajes que jamás habría visto como turista. Tom Holland, Telémaco, elogió el formato como "algo que no se parece a nada que haya visto antes".
La apuesta por lo tangible no solo facilitó la inmersión del público, sino que también permitió al reparto conectar de manera más profunda con personajes milenarios. La combinación de tecnología de vanguardia y escenarios reales ha creado una experiencia cinematográfica que, según Nolan, "transporta al espectador a otro lugar y le ofrece algo en qué pensar, algo que permanece contigo cuando terminas de verla".
Con La Odisea, Christopher Nolan no solo amplía los límites del formato IMAX, sino que sienta un precedente para futuras producciones que busquen unir la grandeza visual con la narrativa profunda, siguiendo los pasos de los maestros que lo inspiraron.