En el concierto de Usher realizado en Nashville como parte del The R&B Tour, el cantante retiró del escenario a una fan después de percibir que la joven se mostraba incómoda con la dinámica. El artista, que suele invitar a miembros del público a cantar junto a él, la condujo hacia una cama escénica; al ver que ella dio un paso atrás y adoptó una postura rígida, preguntó al público: “¿No creo que ella quiera estar en el escenario, ¿verdad?” y procedió a alejarla.
Los videos difundidos en redes sociales mostraron a Usher interpretando una canción frente a la mujer, intentando interactuar con gestos y un leve contacto en el rostro. Tras la interrupción, el cantante indicó al equipo de producción que la fan abandonara el escenario y continuó el espectáculo, mientras parte del público reaccionó con abucheos.
La joven, identificada en internet como Gabrielle Cheyenne, explicó que aceptó subir al escenario sin conocer la dinámica exacta y que asistía al concierto con su madre, ambas con boletos en la zona VIP. En sus publicaciones posteriores afirmó que su reacción no fue negativa y que los comentarios ofensivos que recibió fueron la causa de la polémica.
Usher ha incorporado este tipo de interacciones en giras recientes, invitando a asistentes a participar en sus presentaciones. Sin embargo, el episodio de Nashville reaviva el debate sobre los límites de la interacción artista‑público y la responsabilidad de los organizadores para garantizar la comodidad y seguridad de los participantes.
Horas después del concierto, Cheyenne respondió a las críticas en Instagram, señalando que no permitiría que la acosen por una experiencia que ellos no vivieron y compartiendo fotos con el mensaje “Sin preocuparme”. La situación sigue generando opiniones divididas entre seguidores y críticos del espectáculo.