Durante una conversación en el reality “La Casa de los Famosos México 2026”, Ernesto Laguardia sorprendió a la audiencia al relatar uno de los episodios más insólitos de su carrera: el encuentro fortuito con el aclamado cineasta David Lynch, que le abrió las puertas a la película de ciencia‑ficción Dune (1984).
Laguardia explicó que, en 1984, cuando apenas iniciaba su camino como actor, acudió a una audición en los Estudios Churubusco sin conocer bien el recinto. Al llegar, se instaló en un pequeño restaurante interno para comer. Allí, sin saberlo, se sentó frente al propio Lynch, quien dirigía la adaptación de la novela de Frank Herbert.
El actor describió la conversación como una charla informal sobre cine, música y la vida. Lynch, al percibir el potencial de Laguardia, le comentó que era “ideal para el papel”, pero que debía “quitarse los frenos”. La respuesta del joven, que entonces tenía 21 o 22 años, fue: “Los acabo de pagar”.
Gracias a ese intercambio, Laguardia fue incorporado al elenco de Dune, compartiendo créditos con figuras internacionales como Sting, Silvana Mangano y Paul L. Smith. Su personaje surgió de una idea onírica de Lynch: “Era un sueño que tuvo él: soñó que el malo mataba a un muchacho”.
El actor recordó también que su participación estuvo a punto de no concretarse por compromisos escolares, pero finalmente permaneció varias semanas en la producción, experiencia que describió como “muy rara” y decisiva para su vocación.
En entrevistas previas con Yordi Rosado, Laguardia había mencionado esta anécdota, pero fue en “La Casa de los Famosos” donde la historia cobró mayor resonancia, demostrando que los caminos del cine pueden cruzarse de forma inesperada y cambiar el destino de una carrera.