Los críticos no fueron los únicos que reaccionaron a la nueva versión de "Moana". Dwayne Johnson, quien retoma su papel de Maui, rompió su silencio y explicó que, aunque la película ha recibido solo un 31% de aprobación en Rotten Tomatoes y ha quedado por debajo de las expectativas de taquilla, su objetivo principal siempre fue la representación de la cultura polinesia.
Johnson recordó que las primeras reseñas fueron “increíbles” y que, al principio, pensó que el proyecto tendría un panorama favorable. Sin embargo, el rumbo cambió y la película enfrentó críticas por su falta de innovación respecto al original de 2016, problemas de CGI y la percepción de que su interpretación de Maui no alcanzó la magia de la versión animada.
Con un presupuesto de 250 millones de dólares, la versión de acción real, dirigida por Thomas Kail y protagonizada por Catherine Lagaʻaia, ha recaudado más de 263 millones a nivel mundial, cifra que quedó por debajo de lo esperado para una superproducción de Disney.
Ante los comentarios negativos, Johnson adoptó una postura conciliadora: “Si te encanta, genial. Si no, no hay problema”. Explicó que él y su esposa, Lauren Hashian, discutían las críticas en casa mientras sus hijos dormían, y que el verdadero valor de la película radica en que la cultura polinesia “se levantó” y ahora puede verse reflejada en una gran pantalla.
El actor, cuya madre es de ascendencia samoana, enfatizó que la película permite a las nuevas generaciones identificarse con personajes que comparten su herencia: “Ahora podemos mirar la pantalla grande y decir: ‘Esa somos nosotros por primera vez en una pantalla grande’”.
En conclusión, Johnson no permite que las puntuaciones o los ingresos definan la obra; su prioridad es la visibilidad cultural y el legado que la cinta pueda dejar para los niños y niñas de origen polinesio.