Brad Pitt habló por primera vez con total franqueza sobre uno de los periodos más oscuros de su vida, confesando que, después de su divorcio de Angelina Jolie, experimentó pensamientos suicidas. En la entrevista concedida a Esquire, el actor de 62 años describió cómo el dolor y la distancia con algunos de sus hijos lo llevaron a imaginar "el acero frío de la bala en su cabeza" como una supuesta salida al sufrimiento.
El galardonado actor aclaró que nunca llegó a planear o intentar quitarse la vida; sus "instintos de supervivencia" intervinieron de inmediato. "Entiendo el suicidio como una búsqueda de alivio al dolor, pero mi instinto de supervivencia se activó al instante", afirmó Pitt.
Además, Pitt reveló que su etapa de sobriedad, que comenzó en 2016 y duró siete años, llegó a su fin. "Estuve sobrio durante siete años y después volví a caer", admitió, añadiendo que ahora consume alcohol de forma mucho más contenida y consciente de sus límites. Tras varios episodios de exceso, estableció una política personal de consumo moderado para evitar recaídas graves.
El actor también recordó la importancia de los grupos de recuperación y agradeció a su amigo Bradley Cooper por su apoyo durante su proceso de sobriedad. Según Pitt, la experiencia le enseñó a reconocer cuándo el alcohol ya no le funciona y a actuar en consecuencia.
Esta revelación marca un hito en la historia personal de Pitt, quien había mantenido una postura reservada sobre los efectos emocionales de su divorcio, uno de los procesos más mediáticos y prolongados de Hollywood. Su testimonio abre una ventana a la salud mental y la lucha contra la adicción en el mundo del espectáculo.