Britney Spears, la icónica pop star, utilizó su cuenta de Instagram para compartir una experiencia que calificó como "vergonzosa": una caída del párpado izquierdo que duró aproximadamente cuatro semanas después de que un médico le aplicara una cantidad considerable de Botox en la zona ocular.
En el video publicado el viernes, la artista mostró con sus dedos el párpado afectado y explicó que la condición comenzó a mejorar recientemente, indicando que "está empezando a levantarse y volver a la normalidad". Spears aprovechó la ocasión para advertir a sus seguidores, especialmente a mujeres, que tengan especial precaución al someterse a procedimientos con Botox, señalando que "estos médicos pueden arruinarles los ojos" y que es fundamental "cuidar sus cuerpos, porque les pertenecen".
El Botox, cuyo principio activo es la toxina botulínica, se emplea tanto con fines médicos como estéticos para reducir temporalmente arrugas faciales. Sin embargo, su aplicación en áreas delicadas como el contorno de los ojos puede generar efectos secundarios temporales, como ptosis (caída del párpado), que requieren la valoración de profesionales capacitados.
El mensaje de Spears coincidió con una publicación extensa en la que abordó temas familiares, como su relación con sus hijos Sean Preston (20 años) y Jayden James (19 años), y recordó su tutela legal que se extendió de 2008 a noviembre de 2021. Asimismo, la cantante mencionó episodios recientes de su vida personal, incluyendo su arresto en marzo de 2026 por conducción bajo los efectos del alcohol, su ingreso voluntario a un centro de rehabilitación en abril y el acuerdo judicial aceptado en mayo para reducir su condena.
La divulgación de Spears sobre los efectos adversos del Botox llega en un momento en que la popularidad de los tratamientos estéticos no invasivos sigue en aumento, lo que subraya la necesidad de información clara y de la supervisión médica adecuada para evitar complicaciones similares.