La estatua de bronce que homenajeaba al actor y comediante Eugenio Derbez desapareció de la Glorieta que lleva su nombre a finales de julio de 2026, dejando a la ciudadanía y a las autoridades sin respuestas claras.
El monumento, inaugurado en octubre de 2021 como reconocimiento al impacto de la película No se aceptan devoluciones (2013) – filmada en gran parte en el puerto – había sido objeto de controversia desde su instalación. Apenas días después de su develación, la escultura fue vandalizada, lo que provocó críticas sobre su estética y su presencia en un espacio público.
A pesar de los actos vandálicos, la estatua fue reinstalada y permaneció en la glorieta durante varios años, convirtiéndose en un punto de referencia para turistas y residentes. Sin embargo, el pasado fin de semana, vecinos que transitan por la zona notaron que la figura había sido retirada sin aviso previo.
Según testimonios difundidos por el programa De primera mano, la desaparición fue repentina y no se observó presencia de personal municipal ni de vehículos de carga que pudieran indicar una remoción oficial. Hasta el momento, la autoridad municipal no ha emitido comunicado alguno que explique el hecho ni confirme si la escultura fue sustraída por delincuentes.
El misterio ha reavivado el debate sobre la aceptación del homenaje a Derbez en la comunidad. Mientras algunos consideran la estatua un símbolo de orgullo local por la proyección internacional del actor, otros la ven como una imposición que no refleja la identidad cultural del puerto.
Expertos en patrimonio urbano señalan que, de confirmarse un robo, la pérdida representa no solo un daño material, sino también un golpe a la memoria colectiva vinculada a la producción cinematográfica que impulsó el turismo en Acapúco. Por otro lado, si la retirada fuera una decisión administrativa, la falta de transparencia podría erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.
Las autoridades municipales han sido solicitadas para esclarecer el caso y, en su caso, iniciar las investigaciones correspondientes. Mientras tanto, la comunidad sigue sin saber dónde está la escultura ni cuál será su destino final.