Durante una transmisión en vivo el 19 de agosto, Nicola Porcella manifestó que la cuarta temporada de La Casa de los Famosos México ha incurrido en un error de casting al incluir “demasiados influencers”. El actor peruano, quien quedó en segundo lugar en la edición inaugural de 2023, afirmó que la presencia masiva de creadores de contenido “no era para la casa” y que la decisión parece haber sido motivada por el éxito de Mansión VIP en redes sociales.
Porcella propuso un modelo de selección más equilibrado: “dos personas de la televisión, dos que hayan participado en otros programas, dos actores, dos conductores y uno o dos creadores de contenido, no más”. Según él, esa combinación garantizaría mayor variedad y espontaneidad, elementos esenciales para la convivencia del reality.
El actor citó a Brianda Deyanara y a Fede Vigevani como ejemplos de participantes cuyo perfil, a su juicio, no encaja con la dinámica del programa, describiéndolos como “personas tranquilas en su vida cotidiana que solo activan su personalidad frente a una cámara”. Porcella añadió: “Yo qué haría en esta casa? Meto a Gala, a las Galas, y que se enfrente con uno. A ver, mami, tú, ¡pah! Listo”.
En la misma noche, la conductora Galilea Montijo interrumpió la gala de nominación para solicitar una “conexión extra” con los habitantes de la casa, señalando que percibe una falta de “espíritu de juego y de competencia”. Montijo, quien lleva cuatro temporadas al frente del programa, expresó su confianza en que los participantes despertarán y contagiarán al público con una mayor energía.
Las declaraciones de Porcella y Montijo ponen de relieve una creciente preocupación en la industria televisiva mexicana sobre la saturación de influencers en formatos tradicionales y la necesidad de preservar la esencia del reality como espacio de interacción auténtica.