El juicio contra Duane “Keffe D” Davis, acusado de orquestar el asesinato del rapero Tupac Shakur en 1996, ha reactivado la posibilidad de que el magnate del hip‑hop Sean “Diddy” Combs sea investigado por el mismo hecho.
Según un reporte de The Telegraph, los fiscales podrían abrir una nueva investigación contra Combs si el proceso contra Davis aporta pruebas suficientes que lo involucren. Hasta la fecha, Diddy no ha sido formalmente acusado; su nombre solo aparece en teorías y declaraciones previas de Davis.
Davis enfrenta el cargo de homicidio con arma mortal en beneficio de una organización criminal, alegándose que organizó el tiroteo como represalia tras una pelea entre Tupac, miembros de su grupo y Orlando “Baby Lane” Anderson, sobrino de Davis, en el MGM Grand de Las Vegas. La acusación se sustenta en entrevistas y en su libro de memorias de 2019, donde reconoce haber estado en el vehículo del ataque y haber suministrado el arma utilizada.
La defensa de Davis sostiene que esas declaraciones fueron fabricadas para obtener notoriedad y dinero, y ha intentado desacreditar la credibilidad de sus propias confesiones. Mientras tanto, la fiscalía mantiene que la evidencia apunta a una conspiración dirigida por Davis.
El vínculo de Diddy con el caso se remonta a años de teorías que afirman que habría ofrecido un millón de dólares para eliminar a Tupac y a Suge Knight, entonces director de Death Row Records. Diddy ha negado repetidamente cualquier participación y nunca ha sido citado como acusado en un tribunal.
Paralelamente, el propio Combs cumple una condena federal por cargos de transporte de personas para ejercer la prostitución, sentencia que recibió en 2025 y que no guarda relación con el proceso de 1996.
En conclusión, aunque el nombre de Diddy vuelve a los titulares por el juicio de Davis, por el momento no existe una acusación formal contra él. La evolución del caso determinará si los fiscales deciden ampliar la investigación hacia el empresario musical.