El príncipe Harry y Meghan Markle, duque y duquesa de Sussex, confirmaron este lunes su regreso a vivir al Reino Unido después de más de siete años residiendo en California. La pareja, que había anunciado su salida de la familia real en 2020, informó que establecerán su nuevo domicilio en el barrio de Kensington, Londres, donde contarán con una vivienda previamente adquirida.
Según el comunicado oficial emitido por la oficina de la duquesa, la decisión responde a “la necesidad de estar más cerca de la familia, de los proyectos que estamos desarrollando en el Reino Unido y de los compromisos filantrópicos que hemos asumido”. La declaración también menciona que la mudanza será “gradual” y que la pareja seguirá manteniendo su residencia en los Estados Unidos para fines laborales.
El anuncio llega en medio de una serie de controversias que han rodeado a la pareja desde su salida de la Casa Real, incluyendo la publicación del podcast “Archetype” y el libro “Spare”, que revelaron tensiones internas y críticas a la institución monárquica. Analistas de la prensa británica señalan que el regreso podría ser una estrategia para reparar la relación con la familia real y para reforzar su presencia mediática en el mercado anglosajón.
Reacciones de la opinión pública y de la prensa fueron mixtas. Mientras algunos sectores elogian la decisión como un gesto de reconciliación, otros la perciben como una maniobra para capitalizar la atención mediática. En México, el Grupo Milenio cubrió el hecho destacando la repercusión internacional del movimiento y la posible influencia en la percepción de la monarquía británica en América Latina.
El príncipe Harry, de 39 años, y Meghan, de 41, han anunciado que continuarán con sus proyectos empresariales, entre ellos la productora Archewell Productions y la fundación Archewell, que se enfocan en iniciativas de salud mental y educación. Asimismo, se espera que la pareja participe en eventos oficiales y benéficos en el Reino Unido, aunque sin los títulos y privilegios que caracterizaban a los miembros de la familia real.
El regreso de los Sussex marca un nuevo capítulo en la relación entre la monarquía y los medios, y plantea interrogantes sobre el futuro de la institución en una era de creciente escrutinio público.