El rapero estadounidense Kanye West, también conocido como Ye, realizará dos conciertos en la Gazprom Arena de la ciudad, los 10 y 11 de octubre, con una capacidad de 70,000 personas por función. Las entradas, cuyo precio inicial fue de 9,000 rublos (aproximadamente 1,800 pesos mexicanos), se agotaron en menos de una hora.
El anuncio se produce en un contexto en que la mayoría de los artistas occidentales evitan presentarse en territorio ruso tras la invasión a Ucrania en 2022 y las sanciones internacionales. La decisión de West contrasta con una serie de cancelaciones que ha sufrido en Europa este año, tras declaraciones antisemitas y elogios a Adolf Hitler que le valieron la prohibición de ingreso en Reino Unido, Polonia, Suiza y la presión para cancelar su espectáculo en Marsella.
Ante la pregunta de un periodista sobre la posibilidad de que Kanye West se reúna con el presidente Vladimir Putin, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que el asunto no corresponde al Kremlin y que la organización de los conciertos corresponde a la agencia cultural Mosconcert y a la Administración Presidencial. La respuesta no confirmó ni descartó un encuentro, aunque señaló que cualquier reunión dependería de la agenda del mandatario.
La diputada rusa Svetlana Zhúrova indicó que un posible encuentro podría producirse si coincidiera con la agenda presidencial, según medios alemanes. Sin embargo, Peskov mantuvo que los conciertos son un espectáculo privado y no una actividad oficial del Estado.
Rusia ha endurecido su legislación contra la glorificación del nazismo, ampliando en abril de 2026 el alcance del artículo penal que sanciona la negación o aprobación del genocidio soviético, con penas de hasta tres años de prisión. A pesar de ello, las autoridades rusas no han anunciado la cancelación de los conciertos ni investigaciones contra West por sus polémicas declaraciones.
Los conciertos de San Petersburgo reviven el debate sobre la interacción entre cultura y política en un país bajo sanciones y aislamiento internacional, mientras Kanye West busca restablecer su presencia escénica tras una serie de prohibiciones en Europa y Norteamérica.