El productor y compositor Benny Blanco, responsable de éxitos de Rihanna, Katy Perry, Ed Sheeran y Justin Bieber, comparte en una entrevista exclusiva para Grupo Milenio cómo ha construido una carrera sin buscar el protagonismo, pero sí la confianza necesaria para traducir la visión de otros artistas en himnos del pop contemporáneo.
Desde niño, la música fue su única obsesión; nunca imaginó un plan B y pronto comprendió que su verdadera vocación estaba en la producción, no en el escenario. “Me sentía mucho más cómodo ayudando a otros a materializar su visión”, afirma, describiendo cómo la colaboración se vuelve una experiencia vulnerable que solo florece cuando existe una amistad previa.
Blanco explica que una buena sesión de estudio se reconoce por la espontaneidad y la emoción compartida: “Entramos sin saber qué va a pasar, reímos, a veces lloramos, y al cabo de seis horas surge una canción que nos hace saltar de alegría”. La diferencia entre algo “suficientemente bueno” y algo “verdaderamente extraordinario” se percibe en una sensación física en el estómago y el pecho, comparable a estar a punto de ser atropellado o al primer beso.
En cuanto a la evolución del consumo musical, el productor señala que, aunque su método de trabajo no ha cambiado, el descubrimiento de música sí lo ha hecho: “Antes la radio dictaba lo que debían escuchar; hoy son los oyentes quienes construyen su propia experiencia”.
El lanzamiento de su pódcast “Friends Keep Secrets” responde a su deseo de crear un espacio íntimo, como una charla entre amigos, sin la formalidad de un estudio de grabación. “Si se siente como pasar el rato en casa, lo estamos haciendo bien”, concluye, añadiendo que prefiere vivir sin obsesionarse con la fama ni con los comentarios en línea.