En el Pepsi Center del World Trade Center, Ciudad de México, Natanael Cano presentó su decimotercer álbum de estudio, Vol L, y confirmó que continuará cantando corridos tumbados "hasta que lo maten", pese a la creciente presión del gobierno federal contra el subgénero.
El sonorense, uno de los fundadores del movimiento, respondió con firmeza a la pregunta del productor Pepe Garza sobre si abandonaría los corridos tumbados y narcocorridos. Su postura contrasta con la de contemporáneos como Junior H y Los Tigres del Norte, quienes se han alineado con la iniciativa México Canta de la Secretaría de Cultura, orientada a promover la paz y evitar la apología de la violencia.
El álbum, compuesto por 15 canciones, combina baladas de amor, versiones de clásicos de Cristian Castro y Jeanette, y corridos que renuevan la música sierreña. Durante el concierto, Cano rindió homenaje a Ariel Camacho, entregándole una chaqueta que perteneció al fallecido líder de los Plebes del Rancho, y contó con la participación de Gabito Ballesteros.
En el pódcast El Flowcast (mediados de 2025), Cano calificó la prohibición de los corridos tumbados como una política fallida, describiéndola como "una estupidez" que no resolverá la violencia en el país. Aun así, mantuvo una actitud conciliadora: "Sí, es una estupidez, pero todo bien".
Natanael Cano, cuyo nombre real es Nathanael Rubén Cano Monge, nació el 27 de marzo de 2001 en Hermosillo, Sonora. Autodidacta en guitarra desde los nueve años, abandonó la escuela para dedicarse a la música y fusionó la sierra mexicana con ritmos urbanos como el trap y el hip‑hop. Su álbum Corridos Tumbados (2019) consolidó el movimiento, impulsado por el remix de "Soy el diablo" con Bad Bunny, y fundó el sello Los CT, que ha impulsado a nuevos exponentes del género.