La Casa de los Famosos México 2026 vivió un nuevo episodio de hostilidad cuando Aldo Rendón, estilista del programa, volvió a arremeter contra la cantante exintegrante de OV7, Mariana Ochoa, tras su salvación en la quinta eliminación.
Al regresar a la casa después de la gala, Ochoa encontró a Rendón y a la concursante Gema Garoa esperándola con burlas dirigidas a su vestuario y apariencia. Garoa, en voz baja pero audible, calificó el vestido de la cantante como “el más naco y horrible que han visto mis ojos”, comparándolo con una supuesta “Casa Sharon” de McAllen. Rendón no se abstuvo de sumarse, describiendo la prenda como “naco y horrible” y riendo junto a Garoa.
El momento se volvió aún más incómodo cuando Ochoa ingresó a la sala justo detrás de Garoa; las cámaras en vivo capturaron la escena completa. Más tarde, al retirarse a cambiarse por una picazón en el brazo, Rendón intensificó sus comentarios, diciendo: “Parece Cenicienta de Temu. El vestido ese… ni una gringa de Wisconsin se lo pone en una boda”.
Los insultos no cesaron. Rendón prosiguió con expresiones como “gata naca, inmunda, asquerosa” y cuestionó la aceptación de Ochoa dentro del grupo, mientras Garoa añadió críticas a sus extensiones de cabello, calificándolas de “asquerosas y baratas”.
En redes sociales, los internautas denunciaron el uso reiterado del término “naco” y la naturaleza de los ataques, señalándolos como manifestaciones de clasismo y misoginia, al centrarse exclusivamente en la apariencia física y la vestimenta de la cantante.
El conflicto entre Rendón y Ochoa no es reciente; desde el regreso de la cantante al reality, el estilista había lanzado bromas y quejas sobre su presencia. La tensión culminó el 29 de agosto, cuando Ochoa confrontó a Rendón en vivo durante la compra semanal, declarando: “La verdad ya me quiero ir porque estarte aguantando es tan difícil”.
Este episodio reabre el debate sobre los límites del humor y la crítica en los programas de entretenimiento, y plantea la necesidad de protocolos más estrictos contra conductas que vulneren la dignidad de los participantes.