Un jurado local encontró culpable a Duane “Keefe D” Davis, de 63 años, del asesinato en primer grado del icónico rapero Tupac Shakur, ocurrido el 7 de septiembre de 1996. La condena incluye el uso de un arma mortal y la intención de favorecer actividades de una organización criminal, lo que permite una pena máxima de cadena perpetua.
Según la Fiscalía, Davis no disparó directamente contra Shakur; su responsabilidad radicó en organizar el ataque y proporcionar el arma utilizada por el tirador, identificado como Orlando “Baby Lane” Anderson, sobrino de Davis, o un acompañante del vehículo atacante. El tiroteo se habría originado como represalia de una pelea previa entre Shakur y Anderson en un hotel de Las Vegas.
El juicio, reactivado tras la detención de Davis en 2023, contó con la presentación de aproximadamente dos docenas de testigos por parte de la Fiscalía y tres por la defensa. Entre las pruebas presentadas estuvo una entrevista de 2008 en la que Davis, exlíder de la pandilla South Side Compton Crips, admitió haber entregado el arma a su sobrino. La defensa cuestionó la credibilidad de esas declaraciones y argumentó que la acusación se basaba en relatos exagerados y en la ausencia de cargos previos contra Davis durante casi tres décadas.
Tupac Shakur, de 25 años al momento de su muerte, había sido víctima de varios disparos mientras viajaba como pasajero en un automóvil junto a Marion “Suge” Knight, entonces presidente de Death Row Records, después de asistir a la pelea de boxeo entre Mike Tyson y Bruce Seldon. El rapero falleció seis días después, el 13 de septiembre de 1996, convirtiéndose en uno de los casos sin resolver más notorios de la historia de la música.
El veredicto representa un hito en la larga investigación que ha capturado la atención del público y los medios internacionales. Además de ofrecer un cierre judicial, la sentencia reaviva el debate sobre la violencia que marcó la rivalidad entre facciones del hip‑hop en la década de 1990 y su legado en la cultura popular.