La agencia moscovita Say Agency anunció a mediados de agosto que el rapero estadounidense Kanye West, también conocido como Ye, se presentaría los días 10 y 11 de octubre en el Gazprom Arena de San Petersburgo. El anuncio provocó una rápida venta de boletos, reservas de hoteles y un aumento de la expectativa entre sus seguidores.
Sin embargo, el lunes siguiente el propio estadio informó que nunca se había firmado ningún contrato con los organizadores y que, por lo tanto, los conciertos no podrían realizarse en sus instalaciones. A pesar de la cancelación, Say Agency aseguró que buscaría una alternativa para mantener los espectáculos, aunque no ha precisado un nuevo recinto ni una fecha definitiva.
La polémica se intensifica por la controvertida trayectoria reciente de Kanye West. Sus declaraciones antisemitas, la canción “Heil Hitler” lanzada en 2025 y la comercialización de prendas con la esvástica provocaron la cancelación de presentaciones en Reino Unido, Francia y Polonia. El artista ha atribuido parte de su comportamiento a su trastorno bipolar, pero sigue generando rechazo en varios sectores.
La posible llegada del rapero a Rusia adquiere mayor relevancia porque, desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, pocos artistas occidentales han ofrecido conciertos en el país. Medios rusos como Fontanka y RBC indican que la decisión habría sido discutida en el Kremlin y que la cancelación se produjo tras una llamada procedente de Moscú.
Mientras algunos políticos celebran la posible visita como una señal de que Rusia no está aislada culturalmente, otros critican la idea de recibir a un artista que ha glorificado a Hitler. Incluso surgieron propuestas insólitas, como que el estadio Luzhniki o un museo de la Edad Media y la Inquisición ofrezcan sus instalaciones como sede alternativa.
Hasta el momento Kanye West no ha emitido declaraciones públicas. Según reportes, habría recibido un anticipo por los conciertos y muchos compradores afirman no haber obtenido el reembolso de sus boletos, cuyo precio llegó a 160 mil rublos (aproximadamente 1 600 euros). En redes sociales, la decepción de los seguidores se mezcla con el humor ante un caso que aún no tiene desenlace claro.