En una entrevista con Matisse, Cristian Castro contó cómo la imagen de José José lo inspiró a dedicarse al género musical del romanticismo. La anécdota se remonta a su infancia cuando el pequeño Castro quería vestirse como los hombres que veía en los escenarios.
Castro recordó que asistía con frecuencia al Teatro Blanquita, conocido popularmente como “el patio”, donde José José se presentaba cada diciembre. Allí observaba a un José José siempre de esmoquin, con una puesta en escena que combinaba solemnidad y emoción.
El cantante ligó esa admiración estética con una dificultad personal que atravesó en su niñez: no sabía cómo acercarse a las niñas que le interesaban ni cómo expresar lo que sentía por ellas. Ante esa limitación, encontró en la figura del cantante romántico una salida.
Castro ubicó ese proceso en un contexto cultural específico: los años ochenta, una década que describió como un momento de romanticismo intenso y expresivo, muy distinto al que percibe en las nuevas generaciones. El intérprete aseguró que aún busca acercarse al nivel de artistas como José José, Juan Gabriel y Vicente Fernández.
Dijo que quiere representar “con más respeto” el género que heredó de esa generación.