La noche del Grito de Independencia en la Alcaldía Benito Juárez se convirtió en el escenario de un inesperado enfrentamiento entre un ícono del pop mexicano y una parte de su propio público. Aleks Syntek, encargado de encabezar el concierto gratuito, protagonizó varios momentos de tensión que rápidamente se viralizaron en redes sociales, dividiendo opiniones entre quienes lo acusaron de confrontar innecesariamente y quienes defendieron su derecho a respetar su propio catálogo.El detonante ocurrió cuando algunos asistentes comenzaron a solicitarle canciones de Juan Gabriel y Marco Antonio Solís. La respuesta del intérprete fue contundente: “Entre más me digas eso, menos voy a cantar”. Posteriormente, al notar la tibia reacción del público, añadió que solo le cantaría a quienes realmente fueran sus fans y llevaran camisetas con su nombre. El momento cumbre de la polémica llegó con su crítica al género urbano, sentenciando desde el escenario: “México es huapango, es bolero, el mariachi; recuerden que no somos reguetón”.Un día después del revuelo, Syntek rompió el silencio a través de sus historias de Instagram. Sin mencionar directamente los videos, publicó un mensaje reflexivo para sus seguidores: “Porfa, no se preocupen. El tiempo me dará la razón. Solo es cuestión de esperar a que pase el ruido y la tormenta, pero la calma llegará de nuevo”. En otra publicación, añadió: “La luz ya viene y los justos serán recompensados”, frases que muchos interpretaron como una firme respuesta a las críticas recibidas.Este episodio pone en perspectiva la vasta y respetada trayectoria de Raúl Alejandro Escajadillo Peña. Lejos de ser un producto de la televisión (a pesar de sus inicios en Chiquilladas), Syntek forjó su carrera de manera autodidacta en estudios de grabación, especializándose en síntesis y producción musical. Su apodo nació de la ironía: al no poder comprar sus propios instrumentos, sus amigos lo llamaban “Sin teclados”, nombre que evolucionó a su identidad artística.Desde sus días como tecladista de Kenny y los Eléctricos y la fundación de Aleks Syntek y La gente normal, hasta su aclamado trabajo como compositor de bandas sonoras (como la premiada Sexo, pudor y lágrimas) y sus colaboraciones con figuras como Ana Torroja, Juan Gabriel y Los Ángeles Azules, su legado está intacto. Sin embargo, el propio artista ha reconocido que los últimos años han sido complejos, atribuyendo parte de esta fricción a la dificultad que enfrentan los artistas de su generación para mantenerse visibles ante el dominio de los algoritmos y la avalancha de géneros como el reguetón. Su reacción en el Grito, más que un simple berrinche, parece ser la defensa de un músico que se niega a diluir su identidad artística.